Por qué la geopolítica no hace entrar en pánico a los mercados
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Por qué la geopolítica no hace entrar en pánico a los mercados
Los mercados financieros están bajo presión, sobre todo cuando la geopolítica entra en juego. En este momento, con las inquietudes en Oriente Medio, uno podría esperarse lo peor. Sin embargo, la bolsa no se está desplomando. De hecho, los índices aguantan bastante bien el tipo. Te propongo que descifremos juntos esta sorprendente situación, veamos cómo adapto mi disciplina y por qué, a veces, es mejor quedarse al margen.
El contexto: rumores diplomáticos de pasillo
Actualmente, la tensión es palpable entre Estados Unidos, Israel e Irán. Por un lado, Donald Trump afirma que las negociaciones avanzan. Por otro, el gobierno iraní niega en rotundo cualquier tipo de debate. Básicamente, tenemos informaciones totalmente contradictorias.
Pero, sinceramente, nadie miente. Es simplemente la dura realidad de la diplomacia. Las negociaciones en tiempos de crisis siempre funcionan con intermediarios para mantener una red de seguridad estructural. Imagina un hotel magnífico. Los estadounidenses están en una habitación, los iraníes en otra. Unos mediadores van y vienen por el pasillo para transmitir los mensajes. Es el famoso canal abierto, una tradición histórica inalterable.
A pesar de este continuo desconcierto, podemos observar con total claridad que los mercados no ceden ante el pánico.
Las señales que demuestran la ausencia de miedo
Para tener una visión clara de la situación, basta con fijarse en los activos a los que solemos recurrir cuando todo va mal. Y aquí llega la sorpresa mayúscula:
- El oro se desploma: Históricamente, cuando hay miedo, se compra oro. Poner el dinero a salvo es humano. Sin embargo, acaba de perder cerca de un 12,5 %. Ni siquiera logra mantenerse a flote ante la actualidad.
- El Bitcoin se estanca: Tras un notable fracaso por debajo de los 75.000 dólares, ha perdido un 10 %. Ahora mismo evoluciona en un rango, atrapado en torno a los 70.000.
- Sin pánico fulminante: Si la alarma fuera generalizada, caeríamos un 10 % en una sola jornada con suspensiones de cotización. No obstante, la caída actual, aunque es real, se está distribuyendo lentamente y sin provocar oleadas destructivas.
- El petróleo sube tímidamente: Nuestro barril WTI recupera algo de color. Por cierto, esto me recuerda bastante a la anomalía de la Covid. La parálisis mundial era tal que los costes de almacenamiento se dispararon. ¡Casi te pagaban para deshacerte de los barriles porque conservarlos costaba un ojo de la cara! Hoy en día, afortunadamente, estamos muy lejos de un escenario tan extremo.
Mi disciplina ante mercados indecisos
En el Nasdaq y el S&P 500, nos encontramos atrapados en "rangos". En otras palabras, los precios hacen pequeñas idas y venidas dentro de un estrecho pasillo de apenas un 1 %, lo cual dificulta la lectura de los ciclos.
Esta mañana, sobre las 7:15, presencié una gran oportunidad de compra en el Nasdaq, concretamente en mi nivel fetiche de los 24.240. De hecho, el mercado rebotó unos 40 puntos poco después. Si hubiera abierto la posición, habría salvado el día. Aun así, os confieso que no he operado en absoluto.
¿El motivo de esta decisión? Fue simple y llanamente por el libro de órdenes (la pantalla donde se muestran las ofertas de compra y venta). Había una distancia inmensa entre los precios, lo que solemos llamar el spread. Los proveedores de liquidez brillaban por su ausencia. Bajo mi punto de vista, el capital siempre pesa más que el ego. A mis 52 años, si he logrado sobrevivir a los cracs bursátiles durante 32 años, ha sido gracias a esta estricta prudencia, sobre todo fuera del horario de apertura europeo.
En cuanto a Europa, el CAC 40 intenta un rebote complicado por encima de los 7.800 puntos tras unas largas jornadas de caídas. Por su parte, el DAX alemán se aferra justo por debajo de los 23.000 puntos tras una clara estratificación a la baja superior al 10 %. Sin embargo, vamos a aportar un matiz necesario: dejar de retroceder en la línea de frente no significa necesariamente que hayamos ganado la guerra. Todavía impera una fuerte inercia bajista en los gráficos, y harán falta confirmaciones sólidas para ahuyentar las dudas.
Conclusión
En resumen, el marco mental actual nos exige paciencia y asimetría en nuestros riesgos. Los índices suelen carecer de una dirección evidente a ciertas horas del día, pero no hay ningún pánico sistémico en juego. Tened mucha precaución, priorizad siempre la protección de vuestros ahorros y evitad hacer trading ante la más mínima duda técnica.
Benoist Rousseau
Trader • CME Member • Economic History Specialist
Sobre el autor
Benoist Rousseau es trader, miembro del Chicago Mercantile Exchange (CME) y del Chicago Board of Trade (CBOT), especialista en historia económica formado en la Sorbona y pedagogo experimentado.
En la serie GOOD MORNING TRADING, con más de 30 años de experiencia, comparte cada mañana su análisis independiente de la actualidad financiera mundial.
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